Bofetadas de Historia para combatir la histeria

Lo he leído, de viaje a Granada desde Madrid. Me removió la conciencia y el espíritu combativo de, quien sabe si, heredero lejano de los soldados viejos de nuestros Tercios. Y avergonzado por las imágenes que al parecer han publicado en la prensa extranjera tras los disturbios en Barcelona, donde ese orgullo y amor propio se volvió contra los intereses de España como las células enfermas que atacan el propio organismo hasta destruirlo.

Aquí os lo dejo con el permiso de mi admirado D. Arturo.

Alguien dijo, o escribió, que en aquellos tiempos famosos y terribles los españoles peleamos todos, desde nobles hasta labriegos. Y era cierto. Unos lo hicieron por hambre de gloria y dinero, y otros por hambre de verdad: por sacudirnos de encima la miseria y llevar un trozo de pan a la boca. En los campos de batalla de medio mundo, desde las Indias a las Filipinas, el Mediterráneo, el norte de África y Europa entera, contra toda clase de naciones bárbaras o civilizadas, peleamos hidalgos y campesinos, bachilleres y pastores, caballeros y pícaros, amos y criados, soldados y poetas. Pelearon Cervantes, Garcilaso, Lope de Vega, Calderón, Ercilla. Peleamos sin descanso en los Andes y en los Alpes, en las llanuras de Italia, en la altiplanicie mexicana, en la selva del Darién, a orillas del Elba, el Amazonas, el Danubio, el Escalda, el Orinoco, en las costas de Inglaterra, en Irlanda, Lepanto, las Terceras, Argel, Orán, Bahía, Otumba, Pavia, La Goleta, el canal de Constantinopla, el Egeo, Francia, Italia, Flandes, Alemania. En todas las tierras y climas próximos o lejanos, bajo nieve, sol, lluvia o viento, huestes de españoles, pequeños y recios, barbudos, fanfarrones, valerosos y crueles, hechos a la miseria, el sufrir y las fatigas, con todo por ganar y sin otra cosa que perder salvo la gorja, unos musitando una oración, otros con los labios mudos y los dientes apretados, y otros renegando a cada paso de Cristo, de los oficiales, de los trabajos y de la misma vida en todas las lenguas de España, amotinados a trechos y con las pagas atrasadas o sin ellas, seguimos a nuestros capitanes bajo las rotas banderas, haciendo temblar el mundo entero.

-El puente de los asesinos-
Arturo Pérez-Reverte

En estos tiempos que corren de sufrir para sacar adelante a esta España en crisis, no olvido el requiebro del himno de Infantería:

Que aun te queda tu fiel infantería
Que por saber morir, supo vencer

!Ánimo y a luchar trabajando o buscando trabajo, y no en la calle quemando cosas¡

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