¡Cierra España!

 

dessin personnel de Jp.negre

dessin personnel de Jp.negre (Photo credit: Wikipedia)

Los guerreros que pueblan hoy nuestro país no visten de ala ancha, capa larga y botas de cuero.  No van armados de pica, mosquete, arcabuz o espada. No libran una guerra contra el infiel, el flamenco, los piratas ingleses o los habitantes de territorios de Ultramar. Los guerreros de la España del siglo XXI no se parecen a los de antaño, pero existen.

Vestidos con su traje súper cuidado porque tiene que durar, con pantalón vaquero y camisa, o con un look de Zara pensadísimo después de cambiar siete veces de opinión y mirando mucho el precio, los guerreros de la España del siglo XXI pelean en otras guerras diferentes, pero pelean.

Sin picas, pero con la misma determinación que antaño hizo falta para mirar de frente, pica en ristre, a la caballería enemiga cargando contra el tercio de uno y no moverse sabiendo que uno podía morir pero que el grupo vencería. Sin arcabuz pero con la misma valentía que hacía falta para disparar y recargar una y otra vez, mientras veías a los demás caer a tu lado y sabiendo que quizás el próximo perdigón  llevaba tu nombre. Sin espada pero con la misma pericia que hizo falta para abordar un navío enemigo y, sabiéndose en territorio completamente hostil, desenvolverse con soltura, sin embargo y a pesar de las heridas recibidas ofrecer cara la vida y pagar con sangre la victoria.

Estos guerreros de la España de este siglo, han peleado y pelean en guerras muy distintas a las de antes. No se lucha en Ultramar, sino en territorio patrio, los guerreros de hoy día, son una tropa irregular formada por todos los españoles que cada mañana se levantan de la cama con la firme determinación  de empujar otro poquito para sacar adelante a sus familias, sus carreras, sus proyectos, sus empresas y en definitiva este país. Porque España es un Territorio, una Nación y un Pueblo, pero sobre todo es la vida de cada uno de los españoles que la habitan.

Ahora, cuando parece que se atisban pequeñísimos indicios de que lo peor se está acabando, estos fieros guerreros de start-up en plena crisis, de madrugón habiendo llegado a casa ayer a las tantas de la “ofi”, de pelea diaria contra el sistema burocrático y el fisco para conseguir sacar al menos lo justo del rendimiento del trabajo. Estoicos combatientes del atasco de una hora al volver a casa, porque a cuatro paniaguados les ha dado por montar la enésima “mani” y cortar dos o tres calles principales. Guerreros de sobremesa amargada por la noticia de corrupción política en el telediario de cada maldito día. Que luchan en un campo de batalla injustamente elegido por el periodista de turno, que con ánimo torticero y maquiavélica ansia por vender periódicos, decide pintar la realidad como mejor le conviene a él o al que le paga.

Guerreros que han visto con cara de impotencia como el dinero de sus impuestos era invertido sin miramientos en subvenciones a industrias ruinosas como el Cine Español, o con fines benéficos que en realidad ocultaban el lucro de algún amigo partido político o sindicato, o para sustentar a miles de inmigrantes que se han aprovechado de las bondades del sistema sin arrimar el hombro, o en personas jóvenes y sanas y en edad de trabajar que estafan al sistema a costa de aquellos “caídos en combate” que engrosan justamente las listas del paro y que sí quieren trabajar.

Guerreros que muchos son soldados y policías, que se juegan el pellejo día a día, fuera y dentro de España en guerras que se dice no son tales, y que son tratados con total falta de respeto por el Gobierno y muchos compatriotas, y que tienen que ver, junto con el resto de españoles, como engolados juristas de tribunales extranjeros ponen en la calle a asesinos y terroristas  que tanta sangre a costado encerrar. O que se ven obligados a soportar a sindicalistas de mariscada y barricada y a sus compinches de movimiento pacifista y adoquín en la recámara.

Todos estos guerreros que habitan la España del siglo XXI, ahora que se empiezan a apreciar indicios de una futura victoria tras la larga batalla, son los que de verdad lo han logrado. A pesar de gobiernos de mentira y brote verde, a pesar de presidentes de tibia respuesta y palabra laxa. Por encima del parásito independentista con su afilado colmillo de impúdico ánimo de lucro, que muerde con fuerza uno de los pilares básicos de España, la indisolubilidad del Territorio Nacional y lo quiere arrancar con vorazes sacudidas de exaltación de ánimos y con el veneno de la ingeniería histórica y social.

Guerreros que además de vencer lo han hecho con solemne e inquebrantable paciencia, lejos de revueltas y disturbios que sí han visto otros países.

Porque estos guerreros, no se parecerán en nada a los que antaño lucharon por España, pero sí que tienen una cosa en común con los antiguos. Y es que, como reza el himno de la Infantería Española <<noble y fiel infantería, que por saber morir supo vencer>> tanto los guerreros de antes como los que tenemos hoy luchando aquí, comparten la razón de su éxito, su capacidad de aguante infinita y su determinante forma de sobreponerse al sufrimiento en silencio y seguir adelante. Este es el secreto de que  España haya salido adelante y no otro.

Abierto

Abierto (Photo credit: millo alpha)

Gracias a todos los guerreros del trabajo diario y la constancia, gracias a los nuevos empresarios que os habéis lanzado a emprender a pesar de la que os estaba cayendo. Gracias a los que habéis ido día a día a vuestro puesto de “combate” a pesar de la precariedad de sueldos, o de el escaso rendimiento de los frutos de vuestro duro esfuerzo  que os dejaban a fin de mes los impuestos. Gracias a las familias que con su incomparable poder, han servido de sustento donde el Gobierno ha fallado, para mantener a los parados y mal pagados y cubrir las necesidades mínimas para vivir de sus miembros. Gracias a los dueños de las PYMES y pequeños negocios que no habéis dudado en abrir cada día y en mantener el pabellón alto y los puestos de trabajo operativos a pesar de los impagos de las tramposas Administraciones Públicas, a pesar de los banqueros de traje verde y sombrero de copa, que prestaron sin miramientos su oro al final del arco iris y se lucraron con el rendimiento de su grotesca inversión, para luego mediante artificios y hechizos a base de oscuras clausulas suelo, preferentes, fondos grieta, cola de rata y ojos de rana, transformar sus sonrisas de duendes de la felicidad en dentaduras amenazantes de ruina y expediente de regulación de empleo.

Gracias a todos y seguid peleando que hay mucho por hacer pero al final esta nación vencerá.

¡CIERRA ESPAÑA! -O en el siglo XXI, más bien ¡Abre España!-

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